Almendras, bodas y tradiciones que florecen

Septiembre es el mes de las bodas y las bodas casan muy bien con las almendras, nunca mejor dicho. Desde tiempos inmemorables, el árbol de la almendra es símbolo de juventud, pero también de amor eterno. Es por eso que regalar cinco almendras a los recién casados significa la unión verdadera.

NUTS ALICANTECuenta la leyenda de Demophon (o Demofonte), que su padre falleció justo antes de su ceremonia con la princesa Phyllis. Demophon, tuvo que asistir al funeral, pero antes juró a su futura esposa que volvería. Sin embargo, sus cálculos le fallaron y, después de tres meses sin noticias, Phyllis decidió quitarse la vida.

Este acto de amor conmovió tanto a los dioses que la convirtieron en un almendro y, cuando Demophon regresó, hundido de tanto dolor, ofreció un sacrificio al almendro y declaró su amor eterno a su amada. Fue en ese momento cuando el almendro floreció y se convirtió en un símbolo de juventud impetuosa y amor eterno.

Desde entonces, las almendras adquirieron un papel tan valioso en las bodas que, hasta día de hoy, entregar cinco almendras a los novios demuestra la aceptación y el apoyo al matrimonio. ¿Y por qué cinco? Pues porque cada una de ellas aporta un significado diferente: amor, felicidad, salud, prosperidad y una larga vida juntos.

Otra tradición que se lleva a cabo en las bodas es la de entregar un saquito de almendras glaseadas a cada invitado. El confite representa la dulzura de la unión matrimonial. El color blanco, el amor puro y divino; y, la almendra, la semilla de la que nace el amor y la felicidad de la pareja. En definitiva, esta forma de cubrir las almendras con azúcar es una alternativa para endulzar este fruto amargo y para embellecer un enlace que será, seguro, muy pero que muy dulce.